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Catedral de Oviedo


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Bien de Interés Cultural
Monumento Nacional
Monumento Histórico-Artístico
Patrimonio histórico
Patrimonio religioso
Catedral de Oviedo

Este conjunto catedralicio obedece principalmente a dos impulsos constructivos, el Gótico y el Barroco. Entre ambos, tuvo lugar una época innovadora, el Renacimiento, que también nos deja una huella con el recrecido de la torre gótica, en el s. XVI, trazado magistralmente por Rodrigo Gil de Hontañón.

El resultado final es la suma de numerosas reformas y adiciones que han ido enriqueciendo el monumento, hasta convertirlo en un organismo vivo que, tras su nacimiento como basílica en el siglo VIII de manos del rey Fruela I, estuvo creciendo hasta mediados de siglo XVIII, acogiendo siempre a los mejores arquitectos y escultores que, a su vez, sirvieron de motor para la evolución y progreso de las artes en Asturias.

Tras la conclusión en el siglo XVIII del largo proceso histórico de crecimiento espacial y embellecimiento mueble que le habría proporcionado una imagen muy próxima a la actual, se inicia un largo periodo de paulatina decrepitud caracterizado por las modificaciones del interior del templo o de los espacios circundantes, así como por las reparaciones de los daños bélicos y revolucionarios de los años 1934 y 1936-37.

En los últimos años se vienen multiplicando las intervenciones en la Catedral, entre ellas las efectuadas en la torre, la cubierta y el tambor de la capilla de Santa María del Rey Casto, o en el claustro, el cual ha recobrado su antiguo esplendor tras una remodelación inaugurada en febrero de 2004.

Descripción del conjunto

Catedral de Oviedo (SANTA BASILICA CATEDRAL DE SAN SALVADOR). Monumento Histórico-Artístico (1931). Aunque gótica, se levanta sobre un templo del s. VIII (hacia el 761, reinando Fruela), dedicado a San Salvador y arruinado por el ejército árabe de Abd el Melik, que llegó a Asturias en el año 794. En tiempos de su hijo, Alfonso II, monarca rehabilitador de la capital astur, figura, entre las obras realizadas por el arquitecto Tioda, una basílica bajo la advocación del Salvador, sita junto al palacio real; este templo prerrománico se mantuvo hasta 1382-1388, que es cuando se erige la actual catedral gótica, a la que se fueron añadiendo dependencias hasta el XVIII. No obstante, conserva del prerrománico: la capilla de San Miguel, piso superior de la Cámara Santa (Monumento Histórico-Artístico, 1931), que contiene el grupo escultórico del Apostolado, las joyas de la monarquía astur y el Arca Santa con las reliquias; y la Torre Vieja (s. XII), campanario de la antigua basílica. Otros estilos posteriores al gótico están igualmente presentes: renacimiento y barroco en la girola y capillas laterales; barroco en la capilla del Rey Casto (Panteón Real, del s. XVIII). Las reliquias de Jesús en la Cámara Santa (torre de San Miguel) —Santo Sudario, algunas espinas de su corona o un fragmento de la cruz— convirtieron al templo catedralicio en segundo centro de peregrinación medieval en importancia tras Santiago de Compostela. Las dignidades eclesiásticas ovetenses trataron de subestimar la trascendencia santiaguesa, basándose en la presencia de esas reliquias; una canción atribuida a romeros franceses es clarificadora al respecto: «Quien va a Santiago y no a San Salvador, visita al criado y deja al Señor».

En primer lugar es preciso destacar su torre —definida por Clarín como «poema romántico en piedra»—, que salió especialmente malparada, amputada, de la Revolución asturiana de Octubre de 1934 y del enfrentamiento civil de 1936; aunque con menor repercusión fue víctima, también, de otros contratiempos: rayos, tempestades, incendios, etc. De ochenta metros de altura —medidos desde el suelo hasta el pararrayos—, esta torre, de traza renacentista y gótica, es, sin duda, el componente más original y emblemático del complejo catedralicio. Se trata de una obra extraordinariamente estilizada y liviana, características favorecidas por el ingenioso y seguido retranqueo (acción de remeter el muro de fachada en la planta o plantas superiores de un edificio) de los cinco cuerpos que la integran. Otra de sus singularidades es que se trata de torre única, dada la falta de presupuesto para la erección de una segunda gemela. Su construcción, en el s. XVI, se prolongó durante unos sesenta años, y en ella intervinieron distintos arquitectos: Juan de Badajoz, Pedro de Buyeres, Pedro de la Tijera y Juan de Cerecedo, terminándose en 1587 bajo el pontificado de Cristóbal Rojas y Sandoval, personalidad que tiene su escudo de armas en el último piso.

La torre, el pórtico y la lonja constituyen, sin duda, uno de los mejores exponentes arquitectónicos de la corriente hispano-flamenca peninsular. Hay tres arcos —muy grande el central— que avisan de la presencia del pórtico y se adelantan a las tres portadas. La portada central, coronada por el gran relieve de la Transfiguración, tiene dos puertas gemelas con extraordinarias hojas de madera de nogal, ricamente decoradas con el Salvador (patrono de la Catedral), Santa Eulalia de Mérida (patrona de la Diócesis), o con motivos geométricos y florales.

Consta de tres naves; la central, alta y separada de las laterales por elevadas arquerías, posee en su testero un espléndido retablo mayor, del mejor tardogótico español, aunque realizado en época renacentista (1511-1530) por Giralte de Bruselas y Juan de Balmaseda; en él se representan distintos momentos de la vida de Cristo.

El altar mayor tiene, a su siniestra, el sepulcro de Juan Arias de Villar, obispo de la diócesis de Oviedo entre 1487-1498, con escultura orante; se encuentra vacío al ser trasladados sus restos a la de Segovia.

Varias son las capillas que merecen ser reseñadas:

Capilla de la Anunciación

Pequeña capilla a continuación de la capilla de la Asunción, de gran riqueza arquitectónica, fue promovida por el obispo de Segovia y Valladolid Juan Vigil de Quiñones, quien falleció antes de ver la obra terminada.

La capilla se terminó en 1640 bajo la dirección del arquitecto cántabro Hernando de la Huerta.

En la capilla existe dos esculturas de Luis Fernández de la Vega, el retablo de estilo clasicista y la escultura orante del obispo.

Capilla de los vigiles

Pequeña capilla a continuación de la capilla de la Asunción, de gran riqueza arquitectónica, fue promovida por el obispo de Segovia y Valladolid Juan Vigil de Quiñones, quien falleció antes de ver la obra terminada.

La capilla se terminó en 1640 bajo la dirección del arquitecto cántabro Hernando de la Huerta.

En la capilla existe dos esculturas de Luis Fernández de la Vega, el retablo de estilo clasicista y la escultura orante del obispo.

Capilla de la Asunción

Situada junto a la capilla de San Juan Bautista, es una capilla de estilo gótico con retablo rococó de José Bernardo de la Meana entre 1746 y 1750.

Capilla de Nuestra Señora del Rey Casto

Situada en la portada norte del crucero de la Catedral de Oviedo, fue construida en el siglo XVIII, sobre los restos de la basílica prerromana de Santa María, del siglo IX. Es la capilla panteón de los Reyes Asturianos. La hizo construir el obispo Tomás Reluz en 1705 y es obra del arquitecto Bernardo de Haces. El panteón está justo a la entrada del templo, separado del resto por unas rejas donde figuran los nombres de los reyes allí enterrados.

La portada es el exponente más llamativo del gótico asturiano en el cuál ejercieron su influencia los artistas flamencos como Nicolás de Bar y Nicolás de Bruselas. Los apóstoles San Pedro y Santiago peregrino en la derecha y San Pablo y San Andrés en la izquierda soportan las arquivoltas que sostienen a 22 relieves de santos y profetas. El parteluz está presidido por una talla policromada de la Virgen de la Leche y el tímpano está protagonizado por Cristo resucitado, flanqueado por dos ángeles.

El retablo de la capilla mayor es obra de Antonio de Borja y fue terminado en 1719.

Al fondo de la cámara se encuentra el Panteón Real. Con verja de 1713, guarda los restos de los reyes asturianos y leoneses, princesas, príncipes e infantes; en este Panteón encontramos la tapa del sarcófago de Itacio.

Capilla de Covadonga

Fue construida para albergar los restos del Obispo D. Gutierre de Toledo y dedicada a San Ildefonso. Se derribó la capilla originaria, construida en el siglo XV cuando se edificó la girola y se sustituyó por la existente en 1635. Los restos de don Gutierre descansan en un lateral de la capilla.

Se venera en ella a la Virgen de Covadonga y se encuentran los restos de Melchor García Sampedro. Tras el retablo dedicado a la Santina, se encuentra la puerta, hoy tapiada, por la que se descendía desde la torre de San Miguel del palacio de Fruela I a la Catedral.

Capilla de Don Gutierre

Fue construida para albergar los restos del Obispo D. Gutierre de Toledo y dedicada a San Ildefonso. Se derribó la capilla originaria, construida en el siglo XV cuando se edificó la girola y se sustituyó por la existente en 1635. Los restos de don Gutierre descansan en un lateral de la capilla.

Se venera en ella a la Virgen de Covadonga y se encuentran los restos de Melchor García Sampedro. Tras el retablo dedicado a la Santina, se encuentra la puerta, hoy tapiada, por la que se descendía desde la torre de San Miguel del palacio de Fruela I a la Catedral.

Capilla de Nuestra Señora de Belén

Capilla gótica de uso funerario en la que se encuentra el sepulcro del deán Matías Juan (1342) y tres tumbas con epitafios latinos. Adornan la capilla escudos de la casa de Quirós.

Además de las tumbas podemos encontrar en la capilla un confesionario de estilo rococó del siglo XVIII y un retablo de reciente creación (Joaquín Rubio Camín, 1965).

Capilla de Santa Catalina

Capilla gótica de uso funerario en la que se encuentra el sepulcro del deán Matías Juan (1342) y tres tumbas con epitafios latinos. Adornan la capilla escudos de la casa de Quirós.

Además de las tumbas podemos encontrar en la capilla un confesionario de estilo rococó del siglo XVIII y un retablo de reciente creación (Joaquín Rubio Camín, 1965).

Capilla de San Antonio

Segunda de las capillas de la zona sur de la catedral, una vez abandonado el crucero. Esta capilla es de estilo gótico y se encuentra presidida por el blasón del arcediano López González de Oviedo, que financió su construcción en 1478.

En la capilla existen dos sepulturas bajo arcosolio, una del arcediano ya nombrado y otra de un propietario desconocido.

El retablo del siglo XVIII es debido a José Bernardo de la Meana, a excepción del San Blas, que data del siglo XVII.

Capilla de San Juan Bautista

Está situada en la zona norte de la catedral de Oviedo, junto a la capilla de Santa Eulalia de Mérida pero es mucho más modesta. De estilo gótico y realizada a finales del siglo XV, se encuentra adornada por un retablo realizado en 1626 por el arcediano de Benavente y en el que aparecen figuras de San Benito, San Francisco, Santo Domingo de Guzmán y San Ignacio de Loyola.

Capilla de San Martín

Capilla de la zona sur de la catedral de Oviedo, una vez superado el crucero.

De estilo gótico, su retablo es de Pedro Sánchez Agrela con figuras y relieves añadidos por Luis Fernández de la Vega.

Fue encargada en 1652 por el magistral Martín Vara Reyero, estando muy presente en toda la capilla los preceptos de la contrarreforma.

Capilla de San Roque

Capilla situada en la zona sur de la Catedral, una vez superado el crucero.

Alberga el sepulcro del abad de la Colegiata de Teverga, D. Fernando de Llanes.

El retablo es de José Bernardo de la Meana, a excepción del San Roque central, figura procedente de un retablo anterior y cuyo autor es Luis Fernández de la Vega.

Capilla de Santa Bárbara

Capilla de la Catedral de Oviedo fechada en el siglo XVII.

Capilla de la zona sur de la catedral, última de ellas superando el crucero, fue encargada por el obispo Caballero de Paredes, quien pretendía que sustituyese a la Cámara Santa como depositaria de los tesoros y reliquias de la catedral, además de ser su propio panteón. Finalmente la capilla no cumplió ninguna de las dos funciones para las que en un principio había sido planteada. Los restos mortales del obispo se encuentran en Medina del Campo.

Se trata de una capilla barroca, realizada por Ignacio de Caxigal, con planta rectangular cubierta por cúpula rematada en linterna sobre pechinas.

Los muros están articulados por pilastras corintias que sostienen un friso de orlas vegetales y una cornisa de hierro a la que se accede por una escalera de caracol.

El retablo, de Luis Fernández de la Vega, fue concebido como un elemento más de la estructura por lo que se encuentra perfectamente integrado.

El 12 de enero de 1992 el Ayuntamiento de Oviedo propuso hacer obras de reparación en la verja de esta capilla.

Capilla de Santa Eulalia

Capilla de la Catedral de Oviedo cuya advocación está hecha a Santa Eulalia de Mérida. Situada en el lado norte de la catedral. La capilla tiene en su centro un pabellón, que guarda en un arca de plata los restos de Santa Eulalia, permitiendo que los peregrinos la circunden.

Este pabellón fue construido por Domingo Suárez de la Puente. Está rematado por una imagen de la Inmaculada y de la Cruz de los Ángeles.

La capilla fue encargada por el obispo Simón García Pedrejón a los arquitectos Menéndez Camina en 1690. Su planta en forma de cruz latina con cortos brazos, soporta una cúpula sobre pechinas en las que se reflejan escenas del martirio de la Santa.

Capilla del Santo Cristo de Velarde

Capilla de la parte sur de la catedral de Oviedo, es la primera tras dejar la zona del crucero. La capilla está presidida en su parte central por una escultura del Cristo Crucificado, de estilo manierista y atribuida a Alonso Berruguete.

La Catedral reúne uno de los tesoros catedralicios más antiguos y de mayor calidad artística mundial. Lo componen: La Cruz de los Angeles, escudo de la catedral, la diócesis y la ciudad de Oviedo; la Cruz de la Victoria, que a propuesta de Jovellanos se convirtió desde finales del siglo XVIII en escudo del Principado de Asturias; el Arca o Caja de las Agatas —joya prerrománica con base de plata; láminas exteriores de oro decoradas a base de motivos vegetales; placa de oro, esmaltes y piedras preciosas en la tapa...—, ahora vacía, aunque durante siglos contuvo numerosas reliquias, honradas por romeros y peregrinos.

El 25 de junio de 1990 se inauguró en el claustro alto catedralicio un interesante y rico Museo de la Iglesia a fin de conservar y exponer públicamente, una vez restaurado, el patrimonio histórico-artístico no sólo de la Diócesis, sino también de las capillas y parroquias asturianas. Muestra restos arqueológicos de las excavaciones de la Catedral, documentación del Archivo Catedralicio, manifestaciones orfebrísticas, pictóricas (retratos del obispo Martín Carrillo y Alderete, por Dionisio Fierros —1879—, y el del obispo Ceruelo, de Vicente López, o los cuatro bocetos de Mariano Salvador Maella), escultóricas (de los asturianos Antonio Borja y Luis Fernández de la Vega) y cuatro marfiles procedentes del tesoro de la Cámara Santa. El Libro de los Testamentos, una de sus piezas estrella, aunque en contadas ocasiones expuesta, pasa por ser una obra superior de la miniatura europea e inicio de la pintura española.


Ubicación:


Dirección postal: Plaza de Alfonso II el Casto. 33003 Oviedo. Asturias (España)
Dirección digital: 8CMP8WW7+WH